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domingo, 20 de septiembre de 2009

Un rincón ecológico del Mediterraneo "Xavia-Javea"

En los dos últimos números, hemos hablado de la agricultura ecológica (XAD nº 50) y de la comida ecológica (XAD nº 51). Pues, quien tiene un poco de terreno -aunque solo sean unos metros cuadrados o un balcón- puede producir su propia comida ecológica. Un pasatiempo relajante y satisfactorio, especialmente para compartir con los niños: así aprenderán que los tomates no crecen el los supermercados.

Cuidar a la tierra como a una mujer púdica Para mucha gente el suelo es nada más que una materia inerte, un polvo que van a rellenar de abonos químicos. Hasta el extremo alcanzado con los cultivos hidropónicos, donde las plantas crecen bajo plástico, sin tierra, sus raíces remojadas en un líquido lleno de nutrientes -como un enfermo nutrido de perfusiones. El resultado: esos tomates enormes que tienen sabor a agua. Sin embargo, producir tomates sabrosos es de lo más fácil, si uno trata al suelo como a un ser vivo que nutre las plantas.

Un buen suelo es rico en “materia orgánica”, es decir, restos de cosas vivas, sobretodo de vegetales, lleno de minúsculos organismos tales como insectos, micro hongos, bacterias, gusanillos o lombrices. Esos bichos asquerosos predigieren los restos de vegetales, un poco como esas madres animales que mastican la comida de su pequeño antes de dársela. Luego los cultivos utilizan los micro hongos que viven alrededor de sus raíces para absorber los nutrientes contenidos en esa matera orgánica: el nitrógeno, el fósforo, el potasio, el magnesio, el hierro, el calcio, y numerosos otros nutrientes.

Para cuidar la vida de la tierra, hay que tratarla como una mujer púdica: nunca puedes dejarla desnuda. Una tierra desnuda se deseca, los microorganismos útiles se mueren, y el nitrógeno se evapora. Entonces hay que cubrir la tierra, especialmente alrededor o al pie de los cultivos, con compost semi-madurado, o con un acolchado: restos de paja, hierba segada, hojas o trocitos de ramas trituradas. Ese mantillo mejora la retención de agua y la fertilidad del suelo, y reduce el crecimiento de malas hierbas.

Abonos sí, pero naturales
Para compensar la salida de nutrientes debido a la cosecha, hay que nutrir bien la tierra, pero solo con abonos naturales, orgánicos. Los abonos químicos destruyen el medio ambiente y matan la vida del suelo. Actúan como esas proteínas que toman los aficionados al “body-building”: las plantas van a crecer muy rápidamente, pero luego serán sensibles a todo tipo de enfermedades.

Los mejores abonos naturales son los estiércoles, especialmente de caballo o de oveja. Se pueden comprar en cooperativas agrícolas, en hípicas, granjas o viveros. También puedes hacer tu propio abono con los restos de plantas del jardín y los restos de comida -pero solo los restos vegetales. A esto se le llama compost. Se puede hacer en un rincón del jardín, en un compostador de plástico comprado en un vivero, en un viejo saco de escombros, o dentro de unas placas o cancelas. Lo importante es triturar los restos vegetales antes, mojarlos con agua, y asegurarse que el aire circula entre el montón de compost, y que está en contacto con el suelo.

Durante la primera fase de descomposición, la temperatura dentro del montón sube a los 60 grados -algo bueno, porque mata a las semillas de malas hierbas y a los gérmenes de enfermedades. Luego el compost se llena de bichos que acaban el proceso, hasta que queda una materia negra con un buen olor a bosque, donde a penas se reconocen los restos de plantas. Ese compost maduro, obtenido después de algunos meses, se puede mezclar con la tierra antes del cultivo. El compost semi-madurado, donde los restos de plantas todavía se reconocen, se puede utilizar como mantillo.

También se puede comprar en Internet -o hacer uno mismo- un lombricompostador, donde viven millares de lombrices que digieren restos de plantas y verduras y producen un “lombricompst” muy rico. Una buena alternativa para los que solo poseen un pequeño terreno, un patio o una terraza.

El agua, un artículo de lujo
“El agua va a convertirse en un artículo de lujo”, comenta Raúl, encargado de Eco-Garden, una empresa de construcción y mantenimiento de jardines que cuida el medio ambiente.
El arte de los jardines se ha desarrollado sobretodo en Inglaterra y en el Norte de Francia -así que los libros de jardinería y muchas de las plantas vendidas en viveros están adaptados a lugares húmedos. Un césped verde como un campo de golf británico no corresponde al clima de Xàbia, ya que necesita grandes cuantidades de agua. Mi suegro, en contraste, no riega su jardín, y en lugar de césped, tiene una rica cubierta de tomillo y romero.

Para cuidar un jardín mediterráneo hay que utilizar una nueva ciencia, la xerojardinería: el cuidado de jardines y huertos con poco agua. Su primer principio es el uso de plantas adaptadas a la sequía, combinadas con rocas y gravas para reducir las superficies de césped. Luego hay que entender que el verano mediterráneo es como el invierno del norte: un tiempo de descanso para las plantas, que dejen de crecer para ahorrar agua. Entonces, el mejor momento para plantar árboles u otras plantas vivaces es octubre: así tienen bastante tiempo para desarrollar sus raíces antes de la sequía del verano.

También hay que regar de manera racional. Una regla: regar por la noche, al anochecer o el amanecer. Si se riega bajo el sol, el agua se evapora, y las hojas quedaran quemadas por las gotitas de agua actuando como lupas. El mejor sistema es el riego localizado también conocido como goteo, particularmente eficaz para hortalizas como tomates, berenjenas, pimientos, etc.

Venenos no
La ironía es que son los jardineros por afición que suelen abusar de productos químicos peligrosos tales como los insecticidas, herbicidas, y otros pesticidas. Los agricultores profesionales tratan de usarlos de manera racional, aunque solo sea por motivos económicos. Los aficionados no cuentan los gastos y no son conscientes que esos productos, difundidos en su entorno y en la cosecha de su huerto, elevan el riesgo de cánceres, patologías neurológicas, alergias, infertilidad y malformación de los fetos.

Como lo explica Raúl de EcoGarden, “Se puede entender que un agricultor que teme perder la cosecha de un año utilice tales químicos, pero no son necesarios en un jardín de ocio”.

Un huerto con un buen suelo no padece muchos riesgos de enfermedades, especialmente si se respetan algunos principios simples. Primero, mantener una gran diversidad de plantas en el jardín, y sobre todo de flores. Además de ser estéticas, las flores mezcladas con las hortalizas atraen a los insectos que ayudan en la polinización y protegen las plantas de los bichos peligrosos.

Segundo, hay que combinar plantas que se ayudan y se defienden una a la otra, por ejemplo la albahaca y el tomate, la cebolla y la zanahoria. Y tercero, mantener una rotación, es decir, cambiar cada año la posición de las plantas, para romper el desarrollo de las enfermedades.

Y por fin, nunca utilizar ningún producto químico, porque rompen el equilibrio entre las especies del jardín, lo que favorece el desarrollo de más bichos y enfermedades en un círculo vicioso. Se puede utilizar alternativas naturales como la toxina BT para las orugas. En todos casos, cuando se compra algo en el vivero, hay que leer bien la etiqueta y verificar que el producto es compatible con el cultivo ecológico.

Aprender caminando
Como escribió Antonio Machado, “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”. Cuidar un jardín o un huerto ecológico es como cuidar a un niño: se aprende con la práctica y con mucho cariño.

Libros

Mariano Bueno, El huerto familiar ecológico. Editorial Integral.
Marie-Luise Kreuter. Jardín y huerto biológicos. Editorial MP.
F. Mainardi Fazio. El cultivo biológico de hortalizas y frutales. Editorial de Vecchi.

Internet

Todo para hacer su propio compost en www.compostadores.com

www.trabe.net: productos de tratamientos ecológicos
La página de Mariano Bueno: www.mariano-bueno.com

Cursos de jardinería ecológica: Fundación Corazón Verde, www.corazonverde.org


Construcción y mantenimiento de jardines ecológicos en Xàbia: Mediterránea Eco-garden, contacto Raúl (lengua española): 606 374 266 o Marleen (otras lenguas): 650 16 2000,

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por Anne Gouyon Licenciada en Agronomía y Doctorada en Socio-Economía, y autor de libros sobre la ecología y la economía: "Reparar la Planeta, la Revolución de la Economía Positiva" (JC Lattès, Paris) y las guías de Turismo sostenible The Natural Guide. Contacto: editor@naturalguide.org

2 comentarios:

  1. Gracias por las indicaciones que proporcionais... os invito a conocer un blog de unos amigos...
    "Cultivo Sencillo en casa"...Saludosssss

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    1. MUY INTERESANTE, aquí os dejo el enlace que Tere nos indicaba, abrazos. Felipe.
      http://cultivosencilloencasa.blogspot.com.es/search/label/6.%20Construcci%C3%B3n%20de%20un%20bancal%20nuevo%20con%20troncos%20y%20ramas

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